martes, junio 30, 2009

¿Me lees? ¿Me rindo? Me doy, me vuelo, me rompo.
¿Te vas? ¿Me voy?
Y aquí estoy

domingo, junio 28, 2009

Nota del pie (n del p)

Nunca dejes de leer la letra pequeña, siempre hay una letra pequeña con la que se escabullirán.
No fue culpa tuya. Y yo que esperaba alguna sorpresa. Aunque la falta de sorpresa fue, de por sí, una sorpresa. Pensé qué nunca iba a cansarme de eso. Que siempre encontraría un cajón secreto repleto de fuerzas, el salvoconducto de colegio católico, por el que siempre se encuentran motivos para pelear por aquello en lo que crees. Y como nunca es tarde, llegó el día en el que tu carencia de fe me resulta molesta, en el que tu autocomplacencia no encuentra perdón. Y ya no me importan las bajas, ni las heridas. Y ya no te quiero ayudar, ni perdonar. No he dejado de buscar aquellas partes de mi en las que te salvarte de tus carencias, de esa manera existencialista de verte a ti mismo y tu propia vida, de hacerte ver que el mundo es más extenso cuando no se aísla, cuando no se analiza, cuando no se reduce a tu análisis sesgado del comportamiento. Intente que tus alas fueran más grandes, y te pedí perdón, tantas veces que dejó de valerte, disculpas que a veces no me creía pero que al final consiguieron convencerme de que mi poca valía. No te lo dije pero lo creí, y creí también que el cargarme de culpas y terapia te haría feliz y aun así te alejabas y reforzaba tu imagen de una vida en blanco y negro, de estancias silenciosas, de indiferencia. Y todo siguió importando cada vez un poco menos, cada caricia fue un poco más corta, cada llamada más lejana en el tiempo. Y ahora te miro y no te veo, y poco me importan tus razones y tu apatía porque quiero un mundo con terraza a los tejados para ver con más distancia los reproches y mis carencias, y el tiempo dedicado a la introspección en un tandem donde en nada creías, en el que no confiabas. Yo me engañé pensando en un presente irreal, en un futuro que nunca existió. Y te besé y me llené de tus sonrisas pero no me creías, pero no me querías, no a mí, no lo que yo soy. No lo hacías desde que dejaste de verme a mí para fijarte en todo lo que no era. Y yo me miré tanto que deje de verte a ti, de pensar en lo que nunca me habías dado, en lo que pensé que me prometías, en lo que pensé que me entregabas y que no existió. Y desperté como Alicia y no hubo conejo, ni pastillas, y nunca fui la reina de corazones con el látigo pero tú prefieres dormir y dormir bajo el árbol y ya no sé ni puedo despertarte. Y mis mejores deseos y mi mejor sonrisa para tu adiós. Yo nunca quise ser princesa.

lunes, junio 15, 2009

fétida

Despertó con alergias tu fiera dormida,
La que hibernaba tras manipuladas disculpas,
Excusas que hoy rompieron aguas para parirte,
De nuevo,
Como una creación nocturna, amorfa y vomitada.

Caminan sobre nuestros lodos nuevos muertos,
Resucitados de promesas no cumplidas,
Torpes, fétidos, sumergidos

Y preparo su bienvenida
Y abro las ventanas
Para que esta vez, por una vez,
tu plaga,
no me pille desprevenida

martes, abril 21, 2009

Más Lóriga

que llega, y toca fibra

“Quede claro que no quería buscar en esta catástrofe que era su pequeña vida más culpable que él mismo. Y que conocía, al dedillo, cada uno de sus crímenes. Y si algo detestaba (al fin y con cierto júbilo era capaz de detestar), era precisamente la arrogancia de quienes presumen con facilidad de su inocencia, o limitan su culpa al alcance de su propio conocimiento...“

sábado, abril 18, 2009

Te esperaba, no dejé de esperar que me sorprendieras. Y no lo hiciste. Ocurrió lo que tenía que ocurrir: nada. Tus pasos no se dirigieron hacia delante. Esta vez el atajo era previsible pero aun así, lo esperaba. Así fallaste. Cuando llegó el momento de creer que podíamos hacer algo, de dejar de pedir y comenzar a dar. Sin excusas, sin ombligos.
Ni pude disfrutar de la oportunidad de oír en palabras tus superficiales motivos. Tras haberme vendido la necesidad de mis abrazos. Siempre hay más salidas, y te crecen más ombligos.
No está lejos el día en el que me sorprendan tus sorpresas. Y me nazcan los atajos.

martes, abril 14, 2009

Slowly

Una vez detenido, estudié el tiempo, esculpido sobre las disculpas, sinceras, denostadas, un tiempo regalado, insuficiente, la etapa contrareloj de lo que quiero darte.
Y me agarro fuertemente a mis escritos, chapuceros, a los que recurrir en caso de duda, la garantía real de que conocía las normas, la letra pequeña de nuestro pacto.

El tiempo que no tenía, que no querías darme, tiempo que secuestré y que enterré para evitar que lo robaras. Un tiempo de cadencia propia, de palabras susurradas e impresiones silenciadas, de personalidades disfrazadas, en el que se suman facturas y dividen recuerdos, un tiempo mentalista, el familiar mago de Oz, que adivina el fracaso de una historia, nuestra historia.

jueves, febrero 26, 2009

"Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor".
Jose Luís Borges

miércoles, febrero 25, 2009

Y me alcanza, al fin, su silencio, me pisa los pasos,
ya lentos, pesados,
y toman forma los huecos, los espacios deshabitados,
las sonrisas que escondí en la llamada perdida.
y no te hablo, y no me escuchas, ni te entiendo,
Y no te importa.

jueves, febrero 19, 2009


¿Cómo conseguir que mi admirado compañero Daniel Tubau me considere candidata y dispense recomendación para facilitarme la entrada a la Sociedad Decepcionista? Secretamente indagaré...

Como CV adjunto teorema: No deja de decepcionarme que las sociedades secretas, por su secretismo, no aprezcan en la wikipedia, o en el google, o en manuales universitarios.El simple hecho de pensar en teclearlo en google, es decepcionante. Que decepción.

Y el ser humano nació con dos orejas y una boca, y pensó que lo normal habría sido que venciera el oído a la palabra...

con la lengua fuera

Dos burbujas del rimel de nuevo en mi pestaña y de nuevo cuerpos extraños que te enfrentan,
Palabras, palabras, palabras
La fiebre social de los espacios de marzo y Alcalá y el ritmo que marca el contacto sentenciado.
Y julio llegará y disolveremos compañías, y pasarán los rostros, siempre ajenos, de las que fueron nuevas entradas de agenda.
Cuando detrás del amor, y del sexo, y los gitanos, llegue el verano,
Congelaré tus nombres, apuraré sus gestos, siempre extraños,
Y contaré los metros de nuestra distancia, para caer,
A veces auténticas miradas,
En los posos del café, en pasillos recién pintados.

sábado, enero 24, 2009

Reflexiones de Miguel Lorente Acosta

"...donde alcanza un valor especial la idea de ' condición masculina' un concepto que el propio diccionario de la RAE nos lo sitúa en el orden natural y relacionado con el 'carácter o genio de los hombres' para vincularlo a la identidad masculina con el doble objetivo de facilitar la construcción según el modelo que permita llegar a ser hombre, y de marcar las diferencias de todo lo relacionado con lo de las mujeres, pues tan importante resulta ser hombre como no parecer mujer"

"... no se trata de pedir a los hombres que dejen de serlo, sino de pedirles que que sean más hombres, y eso significa romper el anclaje absurdo y caducado de la hombría...e incluir nuevas referencias que lleven a convivir en igualdad sobre valores y sentimientos compartidos, no sobre gestos y acciones individuales"

sábado, diciembre 20, 2008

Descansar

La soledad sombría, que duerme entre cartones. Aquella que me calienta los pies bajo las sábanas. La perra maloliente a la que condené a a la última balda de mi lacrimal.
Creí haberla hundido entre las olas, mezclada entre la espuma, diluída, deseredada. Pero es vieja y cabrona, y se apodera del latido, muta entre mis muslos. La soledad a la que vomité y rasgué las vestiduras. No la alcanzo pero está rozándome las canas, agazapada, y en las noches del sábado se acumula bajo el párpado. La abandoné, creí mecerla en los años de mis zapatos, escupiéndole en el púlptito.
Fracasé.
Y mi soledad volvió a nacer y esta vez, la malnacida, no mentía.

domingo, noviembre 16, 2008

La calma es peor que la tormenta. La calma te vacía, te acuna entre malos recuerdos. Te devuelve las palabras escupidas , las disculpas no pronunciadas. La tormenta al menos te voltea, te activa, te despierta. La calma te envenena en venas cortadas, en razonamientos que automutilan, te amortaja. la calma te acompaña traicionera, te presta su hombro, te consuela. Te promete el fin de la contienda y miente cínica.

La tormenta actúa, proporciona el escenario en el que mostrar lo peor y lo mejor de uno mismo. La calma se sienta junto a ti y te informa. Aquí tu fracaso, aquí tu error. Aquí no te sirvió para nada, aquí tu autocompasión.

La calma es coercitiva y falsa. Y lo sabe. Por eso se disfraza de silencios complacientes y conversaciones banales, y se presenta como la mejor opción. Pero no viene sola. Junto a ella, la dura amenaza de que todo puede empeorar. De la excasez de recursos. De la gran depresión. De los inversores que saltan de las ventanas. De la recesión posterior. Porque lo peor no es haberlo perdido todo. Lo peor es la soledad y la aceptación del vacío, cuándo ya no tengas nada que perder ni por lo que luchar. Lo peor es el olvido.

miércoles, noviembre 12, 2008

"Hay preguntas ingenuas, preguntas tediosas, preguntas mal formuladas, preguntas planteadas con una inadecuada autocrítica. Pero toda pregunta es un clamor por entender el mundo. No hay preguntas estúpidas"

Carl Sagan, Astrónomo

martes, noviembre 11, 2008

Tú volvías a parapetarte bajo el blanco de las sábanas, y yo contaba los repiques de campana. Tú esterelizabas nuestras veinte lunas. Yo pulía mis jirones con la cabeza alta. Y no era por el lunes everfescente que caminaba en círculos entre mis traumas. No sé si fue por revivir los labios mordidos por lo que callaba. Quizá la nostalgia apaleada, o los segundos sordomudos, o el empedrado de la cama. No recuerdo si te regalé mi carcasa, ni si rompimos las copas o la libreta, o te soplé la garganta. No encuentro la inflexión, ni los pedazos. Y si te duermo y si respiras y si me muevo.

miércoles, octubre 01, 2008

He nadado de nuevo hasta allí para encontrarme varada junto a ella. En el momento preciso, le sangra su septiembre en manteles ajenos mientras mata los segundos que no llegó a escribirle. Yo contemplo su estela, ajena, descuidada, y temo sus temores, alguna vez míos, de heridas que no sanan, de huecos y de sombras, sin olvido.

martes, septiembre 23, 2008

Cayendo en cadena

Vacío
1. Falto de contenido físico o mental.
2.
Hueco, o falto de la solidez correspondiente
3.
Falta, carencia o ausencia de alguna cosa o persona que se echa de menos

Echar de menos
1.
Advertir, notar su falta.
2.
Tener sentimiento y pena por su falta.

Falta
1.
Carencia o privación de algo
2.
Defectuoso o necesitado de algo

Defectuoso
1.
Imperfecto



sábado, septiembre 13, 2008


La ciudad de Orleans perdió la fuerza de su saxo y sus calles se funden entre tiendas de souvenirs baratos y venta de pizza en porciones. Cuando las aceras no te transportan a los viejos de la escalinata, sus brazos se encojen de frío y dejan a otros oídos sólo el hilo musical de los hostales.

Una vez estuve allí y no fue como la primera, aquella vez en que no fui. La mesa de madera en la que me apoyo es el cruce de caminos junto al Mississippi, donde se mojan las barbas las palabras que nunca te dije.

Y llegó a la plaza España y por un instante, fui la soledad de siempre, en un Madrid que se ha olvidado la cartera en una salida de miércoles.
Llegaron al fin las sombras de lo que fuimos a Bourbon St. y se han reído de lo que nos dijimos, otra vez, y no llegó hasta Luisiana. No es el sur lo que me trajo hasta aquí porque no hay razón para llenar de jazz la cabeza, que descansa en la 335 del típico hotel francés, de los recuerdos del río y de Tara.

Aquella vez que colme la pinta de añoranza, sin reservar espacio a la cerveza, ni al café de la mañana, ni al rojo agua de fresa. Tampoco los sombreros de Boston, ni los mapas, ni una cámara digital en oferta.
La mochila resguardada, como aquella vez que me acompañó deambulante en el aeropuerto hispano del DF sonriendo, aquella expresión que tienen los que intuyen que no será la última.

La puerta roja de una ciudad que no está preparada para amanecer por las mañanas, tampoco el solitario tranvía de la avenida principal ni el bar con colora Europa donde te escribía. No fueron ellos. Éramos nosotros de nuevo, perdidos entre las guías y frente al escenario, los que nos sentamos a ver marchar el sueño de ese verano.

miércoles, septiembre 10, 2008

Volvías a mirarme con los ojos cerrados y nunca bastaban mis palabras. Preferías el silencio tras el dedo acusador y me encerrabas. En lo más hondo, entre negaciones de mí y de lo que pienso entre anuncios de televisión, el hueco que me queda para compadecerme. Insoportable yo, insufrible tú, entre unas sábanas que no alcanzan a cubrir esta distancia. Equivocacada yo, impenetrable tú, el último trago de templanza.

jueves, julio 31, 2008


A veces consigo verte más allá pero siempre me acuerdo de olvidarlo. En noches como hoy comprendo que nunca voy a saciarte. No yo, no a mi costa. Sin comparaciones, y tus labios en saldo de empatía. Sólo faltaban horas para el salto y no bastaba. La intransferibilidad de un buen sueño es la frustración de la certeza de que no es suficiente. No poder entregártelo es el lastre.

miércoles, julio 23, 2008

Los tengo, por fin. Ya están aquí. Sed bienvenidos, los 30. Irremediablemete te ves obligado a hacer recuento, a mirar atrás y valorar el paso del tiempo.
Ya están aquí y no pesan, equilibran, con otro punto de vista bajo el brazo, te acompañan.
Y en ese recuento no salgo del todo mal parada,. Que bueno que vinisteis....

domingo, junio 01, 2008

He visto tu mensaje en la guantera
y me he levantado descalza.
Goteo de gramáticas analgésicas,
a veces, no tan vacías,
a ratos, no tan lejanas,
tejados degradados por la lluvia.

Bastaba con rodar por la escalera
recibir el peso de tus pasos en la cornisa,

Y fue el color de tus zapatos,
y fue el lunar de tu mejilla,
Varada en el pasillo, recibe la visita,
se escurre en las aceras,

Y llaman los treinta a la cancela.

No eran dos extraños, ya no.
Pero no eran los mismos.

martes, mayo 20, 2008


Berlín me recuerda lo que queda del otro lado del muro, el aire que no me atreveré a respirar. Berlín te devuelve al futuro, al movimiento sesgado de tus acciones, a las decisiones acertadas.

Es el rincón donde compruebas, como en una ciencia matemática, como pueden conjugarse en un vals casi perfecto el hoy y el ayer, y donde se encara libremente lo que está por venir. Son sus calles amplias y vacías, preparadas para grandes zancadas. Madrid, en cambio, miente.

sábado, abril 19, 2008

Con un poco de suerte

Con un poco de suerte
desapareces,
te vas sin hacer ruido ni despertarme,
Con un poco de suerte.
Lentamente empacarás tus síplicas,
y encontarás a otro que te abrace.
Con un poco de suerte,
seguirás los límites que te marco,
y dormirás sobre sofás desconocidos,
Con un poco de suerte,
me dejarás marchar sin perdonarme,
Con un poco de suerte
desapareceré mientras te quedas,
quieto,
sobre mis sábanas,
las que lloré cuando te sentí mío,
Con un poco de suerte.
Seré capaz de ser yo la que te olvide,
y busque en otros mundos el tesoro,
Con un poco de suerte,
afrontaré el olvido al que me mandas,
con las manos vacías pero firmes,
discretas,
silenciosas,
Con un poco de suerte
tendrás razón, y ni tú ni yo,
seremos nada,
Con un poco de suerte.

miércoles, abril 09, 2008

Pequeñas ausencias de

retazos mutilados ante la neblina,

paso relentizado de tu óptica muda,

amortiguada, y yo,

de galerías,

véstida de ingrávida y las letras,

editadas tus pupilas,

añil de voces junto a la acacia que se

fragmenta y yo,

laberinto de líneas torcidas,

expresadas, y yo sin nombre.

Sístole salada al encontrarte,

ligera, incauta, inédita,

delirios de una mente desahuciada y yo,

rota, desestructurada,

dicciones de lecciones denostadas,

claras, sangrantes,

sostenidas, soportadas,

y yo ausente.


lunes, marzo 17, 2008

Es lunes: levántate y anda. No mires atrás.

sábado, marzo 15, 2008

Sola, me das silencio.
Desprecio, espacios infinitos de angustia, lágrimas de sueños, cambios frustrados.
Sola, tu vacío me araña, miradas suavizadas de soberbia.
Sola, buscando la felicidad que robas,
aquella que guardas para ti,
autocontrol de lágrimas de segundos perdidos.
Sábados de alcohol y ramas secas,
Sola, en el hueco que me reservas,
la espera es lenta y la agonía, homicida, recuerda,
palabras que nunca llegaron a tus manos,
sola, realidad paralela de súplicas y lamentos,
paciencia infinita del que se sabe prescindible,
Sola, la traición aguarda paciente tras mi puerta.
Y me observa.
Sola, rota, pedazos de lo que forjé de desencuentros.
Existencia tenaz de la imaginación dolorida.
Lo siento fue el calor que nunca tuve.
La sátira del dios que hice de ti.
El pedirte lo que sé que no es posible.
El llorarte lo que sé que no darás.
El sufir por ver que escupes en mis lágrimas.
Y la parte de mí misma desgarrada,

recompensa por vivir una mentira,
no se da premio al que no aprueba,
Te lo advertí,
compraste el saldo de lo que dejaron que compartiera,
y es lo que hay.
Siempre hubo alguien antes que se llevó la inseguridad,
rubios celos y el esfuerzo,

Me repito el slogan de tu promesa,
aquella vez que quisiste hacerme feliz.
Pero....

Las fichas negras nunca inician la partida,

Y mientras fantaseo con los juegos de pasión torcidos,
Sola.

viernes, marzo 14, 2008

No vio la señal porque sus párpados, pajaros cansados, dabn por finalizada la búsqueda. L todavía no lo sabía, pero había llegado su momento. No era un momento especial, no era el tren que siempre había esperado, pero era su momento. Y los párpados pesaban y el azul ya no era azul.

L no quería usar palabras grandilocuentes, no era de ese tipo de personas. Hacía ya algún tiempo que no esperaba nada para sí mismo. No lo sabía pero había llegado. Si pudiera recordar lo que una vez aprendió, si el azul fuera azul con sus pupilas, habría llegado. Y los párpados dejarían de manejar sus pasos, lentos, temerosos.

lunes, febrero 04, 2008

Hice una promesa,
un pacto al devenir de su prosa,
y rompieron los huesos en azul petróleo
tus alas,

viejos,
frágiles,

como el leve pálpito de mis párpados,

Te hiciste una promesa,
y el sonar de las sirenas te esculpió,
no dejes de correr,
yo aun contemplo el perfil de tu estela,

extenuada,

pies desnudos sobre el naranja,
refracción del momento perdido,
pero no te seguía,
te esperaba.